Los cristales son herramientas poderosas para equilibrar nuestra energía. Sin embargo, para que cumplan su función, es fundamental limpiarlos y recargarlos correctamente.
- Uso constante y alternado: Llevar tu cristal regularmente durante al menos tres meses te permite sentir su influencia en tu energía. Alternar días con y sin él te ayuda a identificar cómo te afecta.
- Escucha tu intuición: La conexión debe ser natural; sentirás cuándo es el momento de usarlo y cuándo dejarlo descansar.
- Respeto a los ciclos naturales: Los cristales pueden aparecer en momentos clave de tu vida y luego desaparecer. Si se rompe o sientes que cumplió su ciclo, es importante devolverlo a la tierra con gratitud.
Limpieza energética
Para mantener la pureza energética de tus cristales, realiza limpiezas periódicas siguiendo estos métodos:
- Sahumar: Utiliza hierbas naturales como salvia, ruda o palo santo para defumar el cristal mientras repites una intención clara (protección, amor propio, claridad). Evita los sahumerios comerciales que pueden contener químicos.
- Agua natural: De forma ocasional, limpia tus cristales con agua de río, mar o lago. Este gesto especial renueva su energía y conecta con la naturaleza.
Carga y descarga energética
Después de la limpieza, es importante recargar la energía del cristal para que siga funcionando óptimamente.
- Recarga en tierra: Coloca el cristal en contacto con tierra, césped o una maceta y déjalo absorber la energía natural.
- Luz solar o lunar: Exponerlo a la luz del sol o, preferentemente, a la luz de la luna llena, potencia su carga energética.
- Frecuencia: Recarga tu cristal cuando notes que su energía está baja o al menos una vez por luna llena.
La clave está en la conexión consciente y el respeto por sus ciclos naturales.